Sala 11
Exhibición Permanente

Tiempo y espacio sagrado en el telar

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Sobre esta Exhibición

Tlā ya timohuīca,
totlazòcihuāpilli,
¡mācamō, Tonāntzin,
titēchmoilcāhuiliz!
Mānel in ilhuicac
huel timopāquītiz,
¿àmō nozo quēnman
timotlalnāmictiz?
…..
Si ya se va usted,
amada Señora nuestra,
¡no vaya a ser, Madrecita nuestra,
que usted nos olvide!
Aun si en el cielo
mucho se alegrará usted,
¿no habrá un momento
cuando usted haga memoria?
……


Sor Juana Inés de la Cruz, quien hablaba náhuatl y nos legó este tocotín dedicado a la Virgen de Guadalupe -canto devocional que compuso en su niñez en esa lengua-, escribió en su madurez que le gustaban las manos, no porque se adornaran con joyas sino porque sabían del lenguaje. Haciendo eco de la Décima Musa, podemos admirar los textiles mexicanos como una segunda piel labrada por manos ingeniosas que expresan conceptos complejos con sutileza y elegancia, más allá de un atractivo colorido.

Investigadoras indígenas, algunas de ellas formadas en antropología y lingüística, nos revelan la profundidad de las reflexiones plasmadas en el telar, al entrevistar a mujeres mayores y aprender ellas mismas a tejer y bordar. Transcriben narraciones del comienzo del tiempo, la tierra, los animales, el maíz y las flores, el camino del sol y la luna, acompañadas todas con el movimiento de la trama y la urdimbre. Nos llevan a entender cómo ciertos diseños, sean figurativos o abstractos -que a primera vista pueden parecer simples geometrías decorativas- encarnan en los hilos nociones fundamentales acerca de la persona, el cosmos y el sentido de la vida.

Galería

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